La llegada del Cachorro al Hogar

Educación Canina partcipó de la primera edición de la nueva Revista Lectus dirigida a Médicos Veterinarios de todo el país. En este número presentamos en la sección actualidad clinica el articulo que a continuación les presentamos.

Como la llegada de cualquier miembro de la familia, la llegada de un cachorro, significa trabajo y la enseñanza de las rutinas y hábitos domésticos. La crianza del cachorro será de completa responsabilidad de sus dueños.

A continuación veremos una guía pequeña pero muy importante, sobre cómo podemos orientar a nuestro cliente, en sus primeros pasos con el nuevo cachorro.

En primer lugar, el cachorro requerirá de un espacio preparado para él, ó área de confinamiento para períodos prolongados. Este espacio deberá ser un lugar fresco sin que pase frío, protegido de la humedad y que reciba luz durante el día. En él, el cachorro deberá tener su cama, agua fresca siempre disponible, alimento, sus juguetes y un lugar donde hacer sus necesidades. Este último espacio deberá ser de un material distinto al del resto del piso: el elemento más utilizado es el diario, y es importante mantenerlo siempre limpio y alejado del lugar donde come.

El área de confinamiento para periodos prolongados, debe estar preparada para que el cachorro pueda permanecer sin vigilancia. Es común que hoy en día, dadas las actividades de cada persona, las mascotas pasen gran parte del día solas y deban en cierta medida “autoeducarse”. En esta área se busca además que el cachorro no tenga acceso a objetos que no le estén permitidos, para que no pueda romperlos y que ello, no se transforme en una conducta indeseada a futuro.

SocializaciÓn

Es importante saber que el cachorro no debiera llegar al hogar antes de los dos meses de vida. Durante ese período, además de recibir la lactancia, el cachorro aprende de su madre diversas conductas, entre ellas, a calmarse y modular su actividad.

El compartir con sus hermanos también le permite regular su carácter y aprender a inhibir la mordida. Cuando un cachorro es separado de su madre y sus hermanos antes de las 7 semanas existe una probabilidad de alrededor de un 70% de que sea hiperactivo. Si bien el calendario de vacunación del cachorro impide que éste tenga contacto con el mundo exterior de manera libre, es necesario aprovechar la “ventana de socialización” que él tiene (que se encuentra abierta aproximadamente hasta los 3 meses de vida, dependiendo de la raza y del ejemplar), y exponerlo a la mayor cantidad de estímulos posibles, resguardando siempre su salud. Los estímulos nuevos pueden producirle miedo, pero en la medida en que repita la experiencia, se atreverá a explorar y se irá habituando.

Durante el período de vacunación podemos sacar al cachorro en brazos o en el auto (sin que esté en contacto directo con el suelo de la calle o exterior), y es ideal que vea a personas de distintas edades, de distinto aspecto físico y que pueda estar en contacto con otros cachorros (adecuadamente vacunados). Que un cachorro se relacione con niños por ejemplo, no será igual a que el cachorro esté habituado a las guaguas.

En ese sentido, la habituación del cachorro es a cada estímulo, no de manera global. Pasada la ventana de socialización, el cachorro puede seguir adaptándose a estímulos nuevos, pero su capacidad disminuirá. Gran parte del valor de la socialización es que el cachorro pueda desarrollarse como un perro confiado, seguro de sí mismo, y por ende, logre ser un perro tranquilo. El miedo que un cachorro pueda experimentar frente a un estímulo extraño, puede llevarlo incluso a ser agresivo.

El DueÑo

Con la llegada del cachorro al hogar, es importante unificar criterios. Si la familia está compuesta por varias personas, es necesario no dar órdenes contradictorias y que todos acepten algunas cosas.

Es importante que todos puedan premiar las conductas deseadas y buenas: que demuestren tranquilidad, agrado, confianza y seguridad; a través de caricias, halagos, ó el juego con algún objeto o comida.

Es conveniente evitar el castigo puesto que puede ser un arma de doble filo. El castigo puede inhibir una conducta pero está impidiendo al dueño poder trabajar con el cachorro para modularla. Debemos además, evitar el castigo físico para no generar problemas de temperamento y confianza en el perro. En general, un perro maltratado será un perro nervioso, tímido, inseguro e incluso agresivo.

El ideal, es que podamos incentivar las buenas conductas con premios. Por ejemplo, si queremos que un cachorro no rompa algo, podemos entregarle un juguete para que muerda, desviando su atención del objeto original.

Si queremos corregir alguna conducta inadecuada, podemos dar una señal informativa al cachorro de que no lo está haciendo bien. Esta señal puede ser a través de la voz, con un sonido “a-á”. Debemos considerar que nuestro perro no necesariamente sabe cómo se llama ni lo que es “portarse bien”, nosotros somos los encargados de guiar la conducta de nuestros perros. Para ello es recomendable el entrenamiento desde que llega a la casa, a modo de crear y conocer habilidades de obediencia que permitan una buena comunicación con el perro.

InhibiciÓn de la mordida

Este concepto esta en relación con que el perro aprenda y conozca la fuerza de su mordida, y que ella puede causar daño.

Desde temprano, el cachorro practica con sus hermanos a través del juego. Cuando un cachorro muerde a otro, si este último siente dolor, chilla y el juego se termina. El mensaje para el cachorro que muerde es: “si muerdo fuerte, juego solo”.

Si consideramos algunas teorías acerca del perro como descendiente del lobo, y tenemos en cuenta que vivía en manadas, podemos explicar la inhibición de la mordida de la siguiente forma: dentro de esas manadas, existían jerarquías que podían generar altercados. Si en cada uno de esos altercados perros y lobos ocuparan toda su fuerza, la manada vería su número de integrantes reducido dramáticamente. De esta forma, la inhibición de la mordida ha tenido la función de regular la propia fuerza y conocer el poder destructivo de ella.

Para trabajar la inhibición de la mordida, podemos fomentar el contacto con otros cachorros y también podemos trabajarlo en casa. Podemos permitir que el cachorro roce nuestras manos con sus dientes y en el momento en que apriete, gritamos fuerte como si nos hubiese hecho mucho daño. En ese momento, abandonamos el lugar dejándolo un momento solo y luego regresamos. Este trabajo tiene como finalidad disminuir la frecuencia e intensidad de la mordida y que el cachorro aprenda que nuestra piel es delicada. Además, el trabajo de inhibición de la mordida busca modular la fuerza de la mordida. Por ejemplo, si nuestro perro sufre algún accidente como quedar con la cola atrapada en la puerta, el dolor puede volverlo agresivo sin querer serlo, y al tratar de ayudarlo (sin haber trabajado la inhibición de la mordida anteriormente), podría mordernos sin controlar su fuerza.

Enriquecimiento ambiental

Al igual que nosotros, el cachorro debe tener momentos de esparcimiento, relajación y entretención. Para ello, podemos proveerle de distintos juguetes.

El objetivo de que nuestro cachorro tenga juguetes, además de que se distraiga y divierta, es que no busque jugar con otras cosas y pueda romperlas. En caso de que nuestro cachorro rompiera sus juguetes, esto no lo convierte en un “mal perro”, sino que significa que el juguete escogido no es el apropiado.

El ideal, es que nuestro cachorro tenga varios juguetes, que se los podamos ir intercambiando diariamente y que no queden abandonados, de modo que cada vez, el juguete represente una novedad, y si se rompe alguno, que lo repongamos.

Existen también “juguetes interactivos rellenables”, los que podemos cargar con comida y utilizarlos también para ir modificando alguna conducta. Por ejemplo, si tenemos visitas y no queremos que nuestro perro les moleste, podemos entregarle un “juguete interactivo rellenable”. El cachorro no prestará atención a las visitas, y lo asociará como una situación segura. Además, le enseñará a jugar sin que tengamos que estar con él, y la comida se convertirá en un desafío.

Esta entretenida, básica e imprescindible información que les acabamos de dar, está basada en su mayoría, en el libro “Un Cachorro en Casa” de Ian Dunbar, lectura que le recomendamos a todo Médico Veterinario para interiorizarse de una manera fácil en el comportamiento. Además los invitamos a asistir al Seminario de Ian Dunbar en Chile este 2, 3 y 4 de Diciembre. Para obtener más información nos puedes escribir a info@educacioncanina.cl.

BIBLIOGRAFÍA DUNBAR, Ian. 2007. Un Cachorro en Casa. Santiago de Compostela, Kns Edicionces S.C.



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